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sábado, 11 de mayo de 2013

5 MOTIVOS POR LOS QUE NO PRESCINDIR DE LOS CARBOHIDRATOS

Existe una campaña brutal de desprestigio y acoso hacia los carbohidratos acusándolos de ser los causantes de la epidemia de obesidad que azota a nuestra sociedad. Lo cierto es que, como en casi todo, existen unos intereses comerciales brutales entorno a nuevos gurús del control de peso que lo único que hacen es prometer resultados a corto plazo mediante dietas milagrosas que pueden acarrear graves problemas de salud a largo plazo. Y lo que es peor, la recuperación total del peso perdido.

Todos conocemos la polémica dieta proteica del Dr. Dukan, que aparte de hacernos creer que ha "descubierto las américas" (cuando en realidad aplica una dieta cetogénica en toda regla), manda a los hidratos de carbono al mismísimo infierno de donde jamás deberían haber salido sin tener en cuenta que los hidratos de carbono son, según la OMS, la base de la alimentación y de la propia civilización. 

Es por ello que quiero recordar al menos cinco motivos con sus cinco razones por las que DEBEMOS tomar carbohidratos, y como siempre digo huir de las dietas que nos restrinjan por completo algún tipo de alimento: 

1.- Tu cerebro se alimenta EXCLUSIVAMENTE de glucosa. 
Es decir, de hidratos de carbono. Negarle a tu cerebro y a tu organismo esta fuente de energía vital produce que no se pueda alimentar de forma correcta y conlleva una pérdida de reflejos, falta de concentración, disminución de la fuerza, cefaleas y fatiga general. 



2.- Los carbohidratos aportan exactamente las mismas calorías por gramo que las proteínas: 4. 
Ni más ni menos. Es decir, 100 gramos de patata hervida o 100 gramos de pollo aportan las mismas calorías. Pero entonces... ¿por qué se dice que los carbohidratos engordan y de las proteínas no se dice lo mismo? Muy sencillo: cada uno, aunque aporten la misma cantidad de calorías, tienen un cometido diferente en el organismo. Los carbohidratos tiene una función energética, nos proporcionan energía de forma inmediata para correr, saltar, nadar o simplemente llevar a cabo nuestras actividades diarias. En cambio, las proteínas tiene una función estructural, se encargan de la reparación y creación de nuevos tejidos. Cuando hay un exceso de carbohidratos (es decir, ingerimos más de los que podemos quemar) el cuerpo los almacena en las células grasas para cuando le sean necesarios, mientras que el exceso de proteínas lo elimina a través de la orina. Resumiendo: son necesarios pero deben estar bien repartidos a la lo largo del día y deben estar en consonancia con nuestro nivel de actividad diaria. 

3.- No todos los carbohidratos son iguales. 
O lo que es lo mismo, una patata asada, un plato de arroz o un trozo de pan en nada se parece a una pieza de bollería industrial hecha con harinas refinadas y con grasas añadidas. Y todos son carbohidratos. Para comprender mejor esto debemos saber que existen varios tipos de carbohidratos : los de asimilación rápida y de asimilación lenta.

  • Los hidratos rápidos son aquellos que pasan a la sangre entre cinco y siete minutos después de haberlos ingerido. Es bueno tenerlos en cuenta para deportes en los que se necesite un carburante rápido e instantáneo para proseguir con el esfuerzo. A este grupo pertenece el azúcar, las harinas, pastas y cereales refinados, la miel, etc... 
  • Los hidratos lentos son aquellos en los que el organismo invierte más tiempo en su degradación y su liberación en el torrente sanguíneo se realiza de forma sostenida durante un período largo de tiempo. Arroz, pasta y cereales integrales, por ejemplo. 
Cuando tomamos hidratos de carbono complejos, que han sido procesados lo menos posible, conseguimos un nivel de absorción lento. Le damos al organismo tiempo de acomodarse y digerirlos, proporcionando energía de forma más sostenida durante un largo período de tiempo.

4.- Ayudan a absorber mejor las proteínas por nuestro organismo. 
Esto ocurre por que los carbohidratos protegen a las proteínas en el estómago y alargan su proceso de oxidación en el sistema digestivo, lo que facilita una mejor y mayor absorción por parte del organismo que si se toman por separado. 

5.- Aportan fibras y celulosas. 
Que son totalmente imprescindibles para el buen funcionamiento del sistema digestivo. Las fibras y celulosas son un producto de lastre, si no existiese la celulosa lo asimilaríamos todo y no produciríamos ningún desecho. Además elimina los microbios de los que es un auténtico cazador mecánico. Una dieta abundante en fibra produce mayores movimientos intestinales y limpia mejor los residuos producido por los alimentos cárnicos, además de evacuar más grasa en las heces. Los carbohidratos más ricos en fibra y sustancias de lastre son los integrales, que además aportan proteínas de origen vegetal, vitaminas y minerales. 

Así que ya sabes, los carbohidratos en una dieta sana y equilibrada son totalmente necesarios y MÁS si eres deportista. No caigas en la tentación de recortarlos en exceso o prescindir de ellos ya que los problemas derivados a largo plazo pueden ser peor de lo que imaginas. 

viernes, 16 de noviembre de 2012

HACER DIETA ENGORDA


¿POR QUÉ FALLAN A LARGO PLAZO LAS DIETAS BAJAS EN CALORÍAS?

Te lo diré claro: tu cuerpo es más inteligente que tú. Miles de años de evolución lo avalan y pretender engañarlo es tarea imposible. Es la máquina más perfecta sobre la faz de la tierra y está diseñada y engrasada para adaptarse a situaciones extremas. 



En la antigüedad nuestros antepasados no tenían las comidas garantizadas tal y como las tenemos ahora: si alguien quería comer, tenía que salir a cazar y probar suerte, o bien cultivar sus productos. Este hecho desarrolló en nuestro organismo la capacidad de disminuir el gasto calórico que necesita para vivir y conservar la energía, es decir, nuestro organismo se vuelve más eficiente en el consumo que hace de la energía y trata de mantenerla y seguir almacenándola a toda costa.  

Lo primero que hacemos cuando pretendemos perder peso es reducir de forma drástica el consumo de calorías, incluso hay dietas que aconsejan reducciones por encima de las 1000 calorías diarias sin ni siquiera tener en cuenta el total del gasto real del sujeto en cuestión. Lo que está claro es que existen miles de dietas milagrosas y aparatos que prometen resultados sin casi esfuerzo pero sin embargo la obesidad es la gran epidemia de nuestro tiempo. ¿Algo falla no? 

Te diré por qué: 

  • Las dietas bajas en calorías ralentizan tu metabolismo. Y lo hacen de tal forma que consiguen que tu cuerpo pierda la capacidad de quemar entre un 25% y un 30% del total de calorías. ¿Sabes donde va ese exceso? A tu tejido adiposo (grasa). 
  • Te hacen perder músculo, y esto sí que es un verdadero problema. Tu organismo, como le estás diciendo de forma indirecta que "hay escasez de alimento" busca otras formas de obtener energía para mantener intactos tus depósitos de grasa (sí, ¡ese michelin!) y se empieza a alimentar de tu tejido magro. Esto a largo plazo tiene consecuencias fatales, ya que tus músculos constituyen una verdadera máquina de quemar calorías, por lo que perderlos es también perder capacidad de gastar calorías. Imagina que estás a dieta (un período que por definición es temporal) y que llevas perdidos 10 kilos. Medimos tu composición corporal y con sorpresa descubrimos que has bajado grasa (4 kg) pero que también has perdido músculo (6kg) ¿Sabes que ocurrirá cuando dejes "la dieta"? Pues te lo digo rápido: serás menos eficiente a la hora de quemar calorías debido a la pérdida de masa muscular, por lo tanto, recuperarás el peso que perdiste al recuperar tus hábitos y añadirás algún kilo extra. ¿Te suena el efecto rebote no? Pues ahí lo tienes, en bucle. 
  • Tu cuerpo estimula la actividad de hormonas implicadas en el almacenamiento de las grasas y ralentiza otras implicadas en su pérdida. El cuerpo no quiere desprenderse de esos almacenes tan valiosos. 
  • Te sientes ansioso, se incrementa tu apetito y el deseo de comer "todo lo que tienes prohibido" Y no hay nada más deseable que todo lo que no puedes comer. 
  • Como consecuencia de una dieta tan baja en calorías estamos bajos de ánimo, apáticos, se reduce nuestra capacidad de concentración y de trabajo. Rendimos menos. 

Podemos concluir que hacer una dieta demasiado baja en calorías ENGORDA incluso más que no seguirla a largo plazo.

Entonces... ¿qué podemos hacer? ¿qué pasos tengo que seguir? ¿Cual es el camino correcto? 

Pues es mucho más fácil de lo que imaginas, pero lo descubriremos en otra entrada de este blog. 

Jony.