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viernes, 11 de enero de 2013

FIJA TUS OBJETIVOS Y ¡MOTÍVATE!


La falta de objetivos claros y definidos constituye una de las causas más importantes en el fracaso de los programas de pérdida de peso y de entrenamiento. 



Yo me pregunto: ¿Cómo podemos aplicar las estrategias que nos acerquen hacia nuestra meta si ni siquiera sabemos hacia dónde nos dirigimos? Sería como conducir a ciegas sabiendo que vamos a estrellarnos. Fijar objetivos que a su vez funcionen como fórmulas de motivación es un proceso muy simple y necesario, pero que muchos pasan por alto a la hora de empezar con un entrenamiento o dieta. 

Pero... ¿cómo fijar objetivos? Evidentemente no existe la fórmula mágica del éxito, pero sí que se pueden pautar las reflexiones que nos hemos de hacer a la hora de establecer hacia donde vamos. Aquí van algunos consejos: 

  • Los objetivos deben ser específicos: piensa y escribe aquello que deseas. Exprésalo de forma clara y concisa: "Voy a perder 10 kilos", "quiero aumentar mi masa muscular en 5 kilos", "voy a bajar de una talla 46 a una 42". Sé claro y piensa a lo grande, puesto que siempre tendrás tiempo de recortar o relativizar los resultados. 
  • Los objetivos deben ser medidos de forma fácil y fiable: hemos de aprender a cuantificar los progresos con un método que nos sea cómodo y que además refleje un parámetro que exprese el resultado de aquello que queremos medir. Por ejemplo: el peso corporal no es una buena medida para reflejar resultados en un programa de pérdida de peso puesto que no indica qué exactamente si la pérdida proviene de líquidos, grasa o tejido magro. Yo aconsejo estar más pendientes de la cantidad de grasa que perdemos y de conservar la masa muscular a todas costa, por razones que desvelaremos en otro artículo. 
  • Deben estar limitados en el tiempo: con esto quiero decir que está genial que te plantees perder 5 kg de grasa o aumentar 2 kg de masa muscular pero... ¿en cuanto tiempo? Para motivarnos debemos establecer un plazo y dividir los objetivos en pequeñas metas alcanzables. Por ejemplo: si te sobran 10 kg y tu objetivo final es pederlos en 5 meses lo ideal es que dividas el periodo y establezcas unas micro objetivos de 2 kg de peso por mes. La consecución de las pequeñas etapas en las que divides un objetivo final son de las motivaciones más fuertes que puedan existir. ¡A la motivación por los resultados!
  • Debes ser una persona sincera y establecer objetivos realistas: nadie puede perder 30 kilos en un mes de una forma sana ni aumentar 10 kg de masa muscular como si nada. 
  • Comprueba que tus objetivos son compatibles: por ejemplo, es muy difícil (aunque no imposible) perder tejido graso mientras agregamos masa muscular, puesto que las pautas dietéticas para uno u otro objetivo son contradictorias. Concéntrate primero en el que más te interese y a continuación ve a por la siguiente etapa.
  • Plantéate el por qué de tu objetivo. Piensa en aquellas emociones que te han llevado a tomar la decisión que planteas en tu objetivo, son tan poderosas que siempre actuarán como el mejor motor para activar tu motivación. Focaliza tu objetivo, piensa en el y cree en ti. 
  • Celebra tus metas y recompénsate por ello. Apunta en en una lista todos los objetivos que has conseguido para tener claro dónde estabas, dónde estás y hacia dónde quieres ir. Es bueno hacer balance, tanto para lo bueno como para lo malo. 
  • Una vez hayas alcanzado tu meta... ¿qué más podría conseguir? ¿podría mejorar mis pectorales? ¿podría bajar más mi porcentaje graso? . Plantéate nuevas metas y mantén viva la llama de tu motivación. 
  • Y lo más importante: DISFRUTA, piensa que ese momento que te dedicas en el gimnasio es tan solo para ti, es tú momento y nadie puede arrebatártelo. Prioriza sobre todo tu estado de salud.

Jony. 

miércoles, 31 de octubre de 2012

TU PESO NO CUENTA LA VERDAD


¿Es realmente el peso corporal un índice correcto para medir la eficacia de un programa de peso?



Mi respuesta rápida, clara y concisa es NO. Tu peso te ofrece un dato incompleto sobre tu composición corporal que además está sobrevalorado. Es muy fácil subirse a un báscula y decir ¡he perdido 3 kilos!. Muy bien, eso es genial, pero esos tres kilos en qué se traduce: ¿en pérdida de agua? ¿en pérdida de grasa? ¿o en pérdida de tejido muscular?. El peso nos ofrece el total de éstos tres factores pero no nos permite diferenciar qué es lo que realmente se está reduciendo. Pongamos un ejemplo: 

Dos sujetos: 

  • Sujeto A: Con un Peso total de 80 kg y un 26% de tejido graso. 
  • Sujeto B: Con un Peso total de 80 kg pero un 12 % de tejido graso. 

¿Cual de los dos se verá mejor? Evidentemente el sujeto B, puesto que la mayor parte de su composición corporal es tejido magro (músculo), lo contrario del sujeto A, que del total de su masa tiene un 26% que corresponde tan solo a tejido graso. 

El hecho de valorar la eficacia de un programa de adelgazamiento basándonos solo en un índice como el peso es una completa estafa, y para muestra otro ejemplo. Recuerdo una vez, antes de adentrarme en el mundo del fitness, que acudí a una conocida red de franquicias especializadas en programas de pérdida de peso. Lo primero que me impactó en la primera visita con mi "supuesta" nutricionista fue que estaba OBESA.  Pero no sólo en unos cuantos kilos, sino que desde mi ignorancia calculé que se excedía en unos 20 kilos por encima de su peso ideal, lo que me hizo pensar que si ni ella era capaz de controlar su propio peso corporal poca cosa iba a poder hacer por mi. Superado el shock inicial la señorita me hizo una batería de preguntas mientras tecleaba los datos en su ordenador. Luego midió mi estatura, me pesó, y me hizo una prueba para medir la composición corporal. Todo ésto con la mayor apatía del mundo, sin informarme para qué servían todas aquellas pruebas y cual era el objeto de sus pesquisas. A continuación me imprimió un "modelo de dieta" y una lista ENORME de alimentos "permitidos", con otra lista (también enorme) de todo lo que no podía "ni oler". Me dijo que mi mayor problema era que retenía una cantidad elevada de líquidos y a continuación me "recetó" en un post-it varios productos que otra señorita me despachó a la salida. Total: 30 euros en productos entre los que se incluía unos viales orales de alcachofa y rábano (diuréticos), un paquete de fibra en bolitas sabor manzana (para ir al baño según ella, cuando mi transito intestinal era perfecto) y unas pastillas de Garcínia Cambogia (una planta que provoca sensación de saciedad). Yo lo que pretendía era perder grasa, pero la señorita se paso "por el arco del triunfo" mis pretensiones y me prescribió una dieta para perder agua que más tarde descubrí que ni siquiera me sobraba. ¿Sabéis lo que ocurrió? Que perdí peso, 6 kilos para ser más concretos, pero SOLOperdí agua, con lo que cuando volví a comer de vez en cuando aquello que tenía prohibido subí los kilos en cuestión de días. Mi cuerpo no había tocado ni un gramo de grasa, que seguía allí tal cual, sino que se me había inducido a una deshidratación que me produjo una falta de energía total y unos dolores de cabeza terribles en lo que duró la dieta. A eso yo lo llamo MALA PRAXIS, engañar con valores y resultados que no son ciertos. Hoy me encantaría volver a aquella consulta y explicarle a la "supuesta nutricionista" lo mal asesorada que está ella y lo mal que asesora a sus clientes. Evidentemente, pese a mi ignorancia en el tema, detecté lo que estaba ocurriendo a tiempo y abandoné las visitas a tiempo, antes de que el perjuicio fuera mayor que el problema.

¿A dónde quiero llegar con todo ésto? Mi objetivo con esta entrada es evidenciar que un índice como el peso corporal no indica por sí solo qué es lo que necesitas perder y MENOS AÚN es indicativo de avances directos sobre la pérdida de grasa. El peso corporal es un índice tan variable que incluso puede llegar a fluctuar entre 2 y 3 kilos durante el transcurso del día, afectado por las comidas, si hemos ido al baño o no, la hora del día en que efectuamos la medición, etc... Es un índice de muy fácil acceso, cualquiera puede tener una báscula en su casa y pesarse o acudir a la farmacia más cercana, pero lo que realmente importa es tener la certeza de que estamos perdiendo lo que nos interesa perder, que como norma general suele ser tejido adiposo. El mensaje que quiero transmitir es que hay que desconfiar de lo que dice el peso corporal y analizar de forma más profunda y mediante las técnicas adecuadas (de las que ya hablaremos en otra entrada)la composición corporal. 

Hacer una mala dieta no solo confunde lo que representa tu peso, sino que tiene unos efectos secundarios a corto y largo plazo nada deseables que llegan a ser peores que el problema principal. Pero esto también será motivo de otra entrada de este blog. 

Mientras tanto, te aconsejo "pasar" de la báscula por un tiempo y centrarte en comer cada día mejor, practicando ejercicio físico de forma regular. 

Jony 

jueves, 18 de agosto de 2011

QUIERO CAMBIAR MI CUERPO... ¿POR DONDE EMPIEZO?


LA DETERMINACIÓN 

No cabe duda de que los cánones estéticos que imperan en nuestra sociedad están muy definidos y los medios de comunicación y la publicidad nos lo recuerdan a cada momento. De un hombre se pide que esté musculado, que tenga un cuerpo en forma de V, con una cintura lo más estrecha posible y unos hombros potentes y desarrollados. De la mujer se espera que tenga grandes pechos, un culo prominente y unos labios seductores. Y no solo eso, sino que además estamos programados biológicamente para desear esos cánones. Así que no es de extrañar que cada día aumente más la necesidad de estar y verse bien. Lo ideal sería que todo ésto lo hiciéramos primero por nosotros mismos, pero muchas veces (incluso por motivos profesionales) lo hacemos más por el resto. Seguro que has intentado millones de veces apuntarte a un gimnasio y acudir (que es lo más importante) pero siempre has fracasado en tu objetivo. ¿Qué ha pasado en ese camino entre tu determinación y tu objetivo?


LA REALIDAD

Para poder cumplir un objetivo es necesario ser consciente primero de la realidad. Hemos de saber en qué punto nos encontramos y como hemos llegado hasta ahí. Seguramente un estilo de vida caótico, desordenado, rutinario, con poco tiempo libre a causa del trabajo, te ha llevado a comer mal, ejercitarte poco y dormir menos. Sea como sea, lo importante es detectar qué está fallando y corregirlo. Una vez hemos detectado aquello que no nos gusta de nuestra figura, hemos analizado las causas que lo provocan y avistamos las herramientas que podemos tomar para corregirlo hay que plantearse una meta:el Objetivo.


EL OBJETIVO

Un buen objetivo ha de ser realista, tiene que estar basado en parámetros que podamos medir y debe estar definido en el tiempo. Por ejemplo, podemos ponernos un objetivo como "quiero adelgazar 10 kilos en 5 meses", donde el objetivo sería "adelgazar 10 kilos", el parámetro a controlar sería "el peso en kilos" y el tiempo sería "cinco meses". Pero más importante que todo eso es que seamos conscientes de la realidad, de lo que podemos hacer y de lo que no podemos hacer. Por ejemplo, y por poner un caso drástico, una persona no puede pretender adelgazar veinte kilos en tan solo un mes por que, además de prácticamente imposible, pondría su salud en serio peligro. Es importante que nuestro objetivo sea realista por que para llegar hasta esa meta vamos a tener que dividir el camino en pequeñas etapas que nos van a servir como refuerzo de la motivación que nos llevó a plantearnos el objetivo. Pasa a menudo que como no podemos cumplir un objetivo que ya de base es imposible o poco realista nos desmotivamos a la primera de cambio, y lo peor ya no es que abandonemos en nuestro objetivo si no que además nos crea una frustración adicional.


EL MOVIMIENTO SE DEMUESTRA ANDANDO

¿Cómo puedo empezar a cambiar aquello que me disgusta? Pues está más que claro que no quedándote quieto. Lo más difícil en cualquier cambio que desees hacer en tu vida es romper con los hábitos, independientemente de que éstos sean buenos o malos. Estoy seguro, que en medio de toda esa rutina diaria que tienes existe un hueco que en que puedas dedicártelo a ti mismo. Da igual que sea tan solo una hora, pero ese "momento" que sea tan solo tuyo y de nadie más. Diariamente hacemos muchas cosas que no queremos hacer pero nos vemos obligados a ello; tenemos que ir a trabajar, hacer la compra, conducir, cocinar, etc... Pues haz que esa hora que te dedicas a ti mismo sea también, además de plancentera, "obligatoria". Márcate una rutina semanal donde tenga cabida la práctica de algún ejercicio, lo que más te motive, y además, alimenta esa motivación informándote sobre el deporte y todos sus entresijos. Solo así, habremos dado el primer paso.

miércoles, 17 de agosto de 2011

PUNTO DE PARTIDA


A lo mejor no sabes como has llegado hasta aquí, pero eso en este momento es lo que menos importa. Lo bueno de esto es que el destino ha querido que nos encontremos y, eso, es una maravillosa noticia. 

Estás en un blog dedicado a hombres. Aquí voy a intentar dar cabida a varios contenidos que me interesan y que creo que pueden interesar al resto, pero básicamente hablaré de "estilo de vida". Entiendo por "estilo de vida" todo aquello que nos motiva, nos interesa, y que luego buscamos las herramientas para aplicarlo a nuestra vida personal. Aparte de quedarme con la parte teórica de cada tema, me gustaría profundizar sobre las MOTIVACIONES  y EMOCIONES que nos bloquean cuando queremos aplicar ese "estilo de vida" a nuestro día a día. 

Me consta por experiencia propia que las personas somos nuestro mayor enemigo, y muchas veces, el principal bloqueo para conseguir nuestros objetivos. ¿Por qué no puedo conseguir ese cuerpo que siempre soñé? ¿Por que sigo trabajando en algo que no me motiva lo suficiente? ¿Qué hay de mi vida sentimental? ¿Por qué siempre estoy de mal humor? ¿Cómo puede ayudarme la tecnología y los gadgets a ser más feliz? ¿Qué es la felicidad? ¿Se puede ser siempre feliz? Estas preguntas pueden resultar algo ambiguas y muchas de ellas no tienen respuesta, pero la experiencia me dice que tenemos a nuestra disposición muchas herramientas que pueden llevarnos hasta esa meta que tanto se desea.

Muchas veces hemos iniciado proyectos que no han llegado a buen puerto. Pongamos un ejemplo práctico. Una persona intenta dejar de fumar y sus principales motivaciones son sentirse mejor, ahorrar dinero y mejorar su entorno. Ocurre que empieza el proceso de desintoxicación pero al quinto día decide que "no puede más" y se lanza de nuevo a fumar. ¿Qué ha pasado en este proceso? Difícil respuesta.

A lo mejor esa persona tiene un punto de partida claro y un objetivo muy definido. Pero en ese camino desde el punto de partida al objetivo la persona se ha sentido confundida y ha perdido de vista el "de donde vengo y hacia donde voy". Y eso le ha hecho desistir en su objetivo, con la consiguiente frustración.

Así que, si te interesa esta introducción y quieres saber algo más sobre este mundo que nos rodea, pasa y QUÉDATE.

Bienvenido!